El funcionamiento de la climatización invisible se basa en los mismos principios del sistema tradicional: un circuito de tuberías integrado en el suelo de la vivienda, a través de cual circula agua a la temperatura necesaria, según la época del año.
Durante el invierno, el mortero autonivelante absorbe el calor que desprenden las tuberías y lo cede al pavimento superior, que a su vez se transmite a las paredes y techo mediante radiación.

En verano, la eficiencia del sistema logra reducir la temperatura en el ambiente de las diferentes estancias de la casa, a través de radiación, para lograr el máximo confort del usuario.
De fácil y rápida instalación, lo que contribuye a que el proceso de ejecución de la obra se acelere, es posible colocarlo en una vivienda de cien metros cuadrados en menos de tres días.

Huelga aclara que este sistema es ideal para la rehabilitación de edificios antiguos, donde es esencial que el peso y altura del sistema no sean elevados.